El progrés de Menorca

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Hacia un nuevo modelo de educación sexual

arg | 22 Març, 2007 22:10

La editorial del diario Última Hora de día 13 de agosto pasado daba en el clavo en una cuestión que empieza a ser preocupante. Tal y como venía titulada, Baleares es la comunidad líder en irresponsabilidad sexual. En efecto, somos la comunidad que va a la cabeza en diagnósticos de enfermedades de transmisión sexual, la tercera en cuanto a la edad de inicio de las relaciones sexuales, la primera en porcentaje de abortos, etc.

En esta editorial se hacía hincapié en la necesidad de replantearse la política institucional para garantizar unos cambios en la conducta sexual de los jóvenes hacia unos modos más responsables de relación.

Estas críticas van en la buena dirección, pues hasta la fecha, las campañas institucionales se han centrado exclusivamente en la repetida promoción a destajo del preservativo: desde talleres de sexualidad, campañas específicas en las escuelas, reparto indiscriminado de condones por las calles, etc. Sin embargo, a pesar de todos estos esfuerzos, las estadísticas se empeñan en venir demostrando que estas campañas de promoción del preservativo han sido un auténtico fiasco. Las enfermedades de transmisión sexual siguen aumentando de año en año, los embarazos no deseados no cesan de crecer y no digamos los abortos, que cada nueva estadística significa un nuevo record.

Pero, lo bueno del caso, es que ya no nos podemos parapetar en que los jóvenes desconocen el preservativo, como explicación lógica al fracaso del método, porque la gente tiene condones hasta en la sopa. Nadie puede alegar ignorancia en este tema. El problema no es otro que el de la insensatez de estos chavales, espoleados desde jóvenes hacia la promiscuidad, y que utilizan el preservativo como el parche milagroso a una conducta alocada e irresponsable. Y lo que es más grave, se les vende el condón con el famoso slogan del sexo seguro y, a la hora de la verdad, la realidad nos está confirmando que el preservativo no es tan preservativo como nos pensábamos en un principio.

Y así, mientras en España se sigue apostando con tozuda obstinación en el condón, como único aliado para frenar el SIDA y demás enfermedades venéreas, en otros países empiezan a darse cuenta de que este sistema no acaba de funcionar.

En primer lugar, cabría comentar el caso de Uganda, único país africano en que ha descendido el contagio de SIDA. En este país, se inició en 1991 una campaña de promoción de la abstinencia sexual y del retraso en el inicio de las relaciones sexuales. Algo tan simple como esto, le ha llevado a obtener unos resultados asombrosos en su lucha contra el virus del SIDA. De hecho, el programa de continencia y fidelidad emprendido por el gobierno ugandés en 1991 ha supuesto pasar del 15% de la población infectada en 1991 a sólo el 5% en el 2002. Otro país que ha empezado con fuerza a trabajar en esta línea es EEUU. Sus campañas a favor de la castidad y la fidelidad son bien conocidas. Allí los centros médicos y educativos ya han excluido en sus programas toda mención al preservativo como método anticonceptivo y han cuadruplicado, en los últimos años, sus asignaciones para promover la continencia prematrimonial.

Estos dos ejemplos, no obstante, podrían tener sus detractores en aquellos que ven estas políticas como maniobras de los sectores más conservadores de la derecha radical religiosa, sectores que controlan la administración Bush y que lo único que pretenden es la imposición de una oscura teocracia a una sociedad plural y democrática.

Sin embargo el ejemplo que sigue, se sale de esta argumentación y puede romper los esquemas a algún “condonista” empedernido. Se trata del caso de Rusia, país poco sospechoso de ser católico, ni tan siquiera de derechas. Pues bien, en este país se han dado cuenta de que las campañas de educación sexual promovidas hasta ahora han fracasado estrepitosamente. De hecho, las autoridades sanitarias de Rusia han tenido que reconocer que la famosa frase “sexo seguro” es una absoluta falsedad y han empezado a recomendar la abstinencia total antes del matrimonio.

En efecto, los expertos sanitarios rusos han alertado de la insuficiencia del preservativo para evitar algunas infecciones, como lo demuestra el sensible aumento de los casos de enfermedades de transmisión sexual. A modo de ejemplo, cabe destacar el aumento en pocos años, en más de un 50%, del papiloma humano, así como del herpes genital y el incremento notable de los casos de hongos.

“Lo que debemos incentivar ahora es la abstención total antes del matrimonio”, aseguró en la Duma, Ludmila Stebenkova, presidenta de la Comisión para la Sanidad rusa. De hecho, en estos momentos, se está trabajando en un proyecto, al que se dedicarán 900.000 dólares, consistente en un programa de educación sexual sin preservativos, por medio de anuncios en televisión, carteles en las calles y un juego con dos lemas fundamentales: “Familia sana, defensa contra el SIDA” y “No existe el sexo seguro”.

No hay que decir de las presiones que está recibiendo Stebenkova por parte de las empresas y organismos promotores del uso del preservativo. Sin embargo, ella se defiende diciendo que “estos grupos internacionales defienden una concepción caduca sobre esta cuestión. Sería un absurdo caer en los mismos errores en los que caen otros países donde la propaganda del sexo seguro ha llevado a la extensión de algunas enfermedades de transmisión sexual”.

Y es que toda esta corriente, tendente a desmitificar el preservativo, va ganando adeptos, día a día. Se está consolidando todo un nuevo método de educación sexual integral, centrado en el valor de la fidelidad y de la continencia y, todo hay que decirlo, con notable éxito. Lógicamente, a nadie se le escapa que este método es muchísimo más eficaz que el que se centra únicamente en la promoción de los preservativos. Los hechos así lo demuestran.

Por último, cabe una reflexión. ¿Cómo se van a evitar embarazos no deseados o se van a reducir las enfermedades de transmisión sexual si la educación sexual que se enseña en las escuelas se centra exclusivamente en explicar los métodos anticonceptivos o como debe colocarse el condón para que no se deslice durante la relación, y no se habla para nada de respeto y responsabilidad? Y si a esto añadimos una televisión y otros medios de comunicación, preocupados en fomentar la promiscuidad como algo normal y hasta incluso bueno y donde “pegar los cuernos a la parienta” se convierte en algo ejemplar, pues ya se ve que la situación no ayuda en nada a que nuestros jóvenes tengan unas prácticas saludables y puedan vivir su sexualidad con responsabilidad.

Esta nueva política de educación sexual que se propone, evidentemente, implica un cambio sustancial con respecto a la política sanitaria iniciada con el conocido “póntelo, pónselo” y desarrollada hasta hoy. Pero es de sabios rectificar, aunque ello suponga encontrarse con las resistencias propias de algunos sectores fuertemente ideologizados y dogmáticos de la clase política.

Pero, tranquilos, esta nueva concepción en la educación sexual va a caer por su propio peso, a pesar de que ésta no sea, todavía, políticamente correcta. Y es que los hechos son tozudos y, ya veréis, se acabarán imponiendo.

Comentaris

conseller d'educació?

menala | 24/03/2007, 09:19

El model educatiu sexual i educatiu general que defensa el senyor Camps és el del programa del PP?
Seria el senyor Camps conseller d'educació en cas de guanyar el PP les properes eleccions al Consell?
Seria bo saber-ho abans.

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