El progrés de Menorca

Acabau d'entrar a un espai de llibertat, on la opinió de tothom és ben rebuda. Segurament alguns no estareu d'acord amb els meus articles i d'altres, en canvi, sí. Això és la pluralitat. Aquest és un espai plural on tothom és ben rebut i on totes les opinions són respectades.

Nueva etapa en VOX

arg | 26 Febrer, 2019 18:41

Tras muchos años de militancia en el Partido Popular he decidido cursar mi baja como afiliado de esta formación política. Es una decisión que no por ser dolorosa, resulta, a mi modo de entender, necesaria para ser coherente con aquellos valores y principios que siempre he intentado reivindicar y que el Partido Popular, por la vía de los hechos, ha dejado de defender.

Se ha de reconocer que el Partido Popular ha servido, en muchas ocasiones, de dique de contención frente al avance de la avalancha legislativa de la izquierda. Un dique de contención que en algún momento ha logrado frenar el progreso de esas leyes ideológicas de la izquierda, pero que, sin embargo, no ha servido para articular un relato alternativo, ni para dar pasos en sentido contrario frente a esas normas, muchas veces hechas desde el sectarismo y la injusticia.

Lo hemos visto con leyes como la del aborto, las numerosas leyes que promueven la ideología de género o las leyes de memoria histórica. Leyes a las que habiéndose opuesto en un principio el PP, cuando ha gobernado, ha sido incapaz de derogar o ni siquiera modificar. En algunos casos, ha sido aún peor, las ha acabado abrazando con entusiasmo. Por no decir que, otras veces, ha sido el mismo PP quien ha promovido legislaciones totalmente contrarias a sus principios, como la Ley LGTBI impulsada por el PP de Madrid, la más nociva y sectaria de toda España, o la legalización de los vientres de alquiler también a propuesta del PP madrileño que, gracias a algunos diputados valientes del PP, no salió adelante.

Porque una cosa es respetar la orientación sexual de las personas y luchar para que no sean marginadas, cuestiones que todos compartimos, y otra bien distinta son determinadas legislaciones LGTBI que quieren imponer unos modelos de conducta a nuestros hijos a través de los colegios, o quieren imponer determinado lenguaje y determinados contenidos a los medios de comunicación, amén de subvertir la carga de la prueba cargándose la presunción de inocencia consagrada en nuestro ordenamiento jurídico.

Al Partido Popular le ha faltado arrojo en no pocas ocasiones. Defiende unas cosas en la oposición y después le tiembla la mano al tener que aplicar aquello que había defendido, cuando gobierna. Dice defender la vida y la familia pero después permite, por acción o por omisión, legislaciones contrarias a la vida y concepciones contrarias a los valores familiares.

Hace pocos días, el presidente Pablo Casado ha tenido que ser rectificado por su propio partido, cuando dijo que quería derogar la actual ley del aborto y volver a la ley del 85. Una rectificación que deja claro que el Partido Popular es un partido abortista más, que sus soflamas a favor de la vida son solo eso y que su presidente por muy buena voluntad que tenga, lo tiene muy difícil para devolver el rumbo correcto a la nave, en cuestiones que son, para mí, fundamentales.

La Ley de Memoria histórica es otro ejemplo de la endeblez ideológica del Partido Popular. Se opuso cuando se aprobó y nada hizo para derogarla después. Es más, ha votado en contra de una propuesta de VOX en Andalucía para su derogación, a pesar de haber pactado con este partido lo contrario.

El Partido Popular no ha dado la batalla de las ideas. No ha contrarrestado, con ideas, con argumentos, las leyes que, impulsadas por la izquierda, están pervirtiendo a nuestros hijos en los colegios, o leyes que criminalizan al hombre por el mero hecho de serlo, o leyes que eliminan la presunción de inocencia, como las leyes de violencia de género o las leyes LGTBI, o leyes que reinterpretan la historia para edulcorar las atrocidades del Frente Popular. En no pocas ocasiones el Partido Popular ha contemporizado con estas leyes y, cuando ha tenido la oportunidad, no ha tenido los arrestos para derogarlas o modificarlas.

Tampoco he entendido ni compartido la actitud floja y titubeante, del Partido Popular y del Gobierno de Rajoy ante la amenaza soberanista de Cataluña. Desde mi punto de vista, se tomaron decisiones, tarde y mal. Se dejó engordar por demasiado tiempo el conflicto y no se tuvo la suficiente gallardía para suspender la autonomía mucho antes, de forma indefinida y con efectos en todos los ámbitos de poder de la Generalitat.

Y también se tiene que hacer autocrítica dentro del Partido Popular de Baleares por su dejadez y falta de interés, desde los inicios de la democracia, en la cuestión educativa y la lingüística. En estos cuarenta años de democracia, el dejar hacer del PP, ha propiciado que la educación haya caído en manos del nacionalismo catalanista más radical. Hoy la educación se ha convertido en un bunker inexpugnable en manos de la izquierda separatista, una ciudadela que una derecha valiente tendrá que asaltar y devolver a la normalidad democrática. También la lengua, que nunca había sido un problema en Baleares, la izquierda la ha utilizado para dividir e imponer la una sobre la otra, ante la dejadez histórica del PP.

A pesar de todo esto, que para mí, son circunstancias suficientes para haberme dado de baja del PP, me he mantenido en sus filas y he defendido, donde se me ha dado oportunidad, mi postura y mi modo de ver las cosas. Por eso, había decidido, a principios de esta legislatura, abandonar la actividad política. De hecho, ésta era mi decisión también ahora: salir discretamente de la política para dedicarme a la empresa familiar y, en todo caso, colaborar con alguna entidad provida que es algo por lo que tengo interés y ganas.

Pero a veces pasan trenes. Y en uno de esos trenes se me propuso, hace ya algunas semanas, integrarme en el proyecto de VOX en Menorca. Se me ofrecía la oportunidad de poder seguir defendiendo aquellas mismas ideas que fueron las que me motivaron a entrar en el Partido Popular hace 28 años, pero ahora sin subterfugios y sin miedos. Ahora, podría decir sin complejos que soy de derechas sin tener que recurrir al eufemístico “soy de centro reformista”. Y podría defender la vida y la familia de verdad, sabiendo que ante cualquier crítica nadie cogerá la calculadora electoral para determinar si con esa u otra opinión se pierden o se ganan votos. Hay cuestiones que se deben defender por principios aunque ello te pueda restar, aparentemente, votos.

Por fin hay un partido dispuesto a defender unas ideas y a ponerlas en práctica con independencia de si éstas gustan a unos o disgustan a otros, porque aunque parezca paradójico, para ganar votos a largo plazo, se tienen que defender los principios, aunque con ello se pierdan votos a corto. Es la coherencia que, siento reconocer, ha faltado en el PP en no pocas ocasiones. Una incoherencia que algunos han tildado de prudencia, pero que muchas veces ha sido signo más bien de cobardía.

Y si esto ocurre en cuestiones ideológicas fundamentales y a nivel nacional, también, en otras cuestiones y a nivel local, ha ocurrido un poco lo mismo. Por eso, Menorca necesita con urgencia que, esta vez, una derecha valiente la dirija. Es la isla que más años ha sufrido los gobiernos de izquierdas y es la que más retraso lleva en todos los órdenes y, en consecuencia, la que mayor necesidad tiene de recuperar el terreno perdido.

Hay cuestiones básicas que no se pueden demorar por más tiempo. Menorca necesita el desdoblamiento de la carretera general, un PTI que no sea intervencionista y que permita la diversificación económica en el campo, una política decidida de inversión en las zonas turísticas, ampliar los aparcamientos y los caminos de acceso a las playas, buscar inversionistas para Menorca en sectores económicos claves, como el tecnológico y el turístico, quitar trabas burocráticas para desarrollar proyectos empresariales, etc. Menorca ha caído en el desánimo. Hemos de volver a ilusionar a los menorquines. Hemos de pasar del blanco y negro de la izquierda, al color vivo de esa España viva y emprendedora que quiere hacer cosas y que ahora no le dejan.

Y ante estos retos, lo fácil y lo cómodo hubiera sido irme a mi casa; dejar, aunque fuera por un tiempo, la política y desentenderme de todo esto. No obstante, muchas personas me han hecho entender que ahora es más necesaria que nunca una derecha sin complejos, que plante cara al desafío territorial, que no se amilane ante quienes quieren romper nuestra convivencia. He comprendido que es fundamental que haya una derecha sin miedo que tire adelante con las infraestructuras que necesita Menorca y haga los cambios normativos para facilitar la inversión y la iniciativa privada. Más que nunca es necesaria una derecha fuerte que defienda a quienes madrugan cada día para levantar el país y que están cansados de trabas e impuestos.

Y he llegado a la conclusión que esa derecha es VOX.

No negaré que marcharme del PP no es un plato de buen gusto y me supone, en cierta manera, un desgarro interior. Son muchas vivencias, muchas anécdotas, muchos amigos. En el Partido Popular he pasado los mejores años de mi vida. Me ha dado todo lo que soy en política y, por tanto, solo puedo tener palabras de agradecimiento para todas aquellas personas con las que he compartido escaño en el Parlament, en el Consell insular de Menorca, en el Ajuntament de Ciutadella o en las reuniones de partido. Es por esto que siento mucho más el daño que pueda hacer mi baja al partido. Es un efecto indeseado pero necesario para fortalecer una alternativa de derechas en Menorca que resulta hoy imprescindible para afrontar los retos que tenemos entre manos. Empiezo por tanto, una nueva etapa política, ahora desde VOX, donde pondré mis conocimientos y mi experiencia para consolidar este proyecto político en Menorca con el objetivo de devolver la ilusión y la esperanza a los menorquines que, tantos años de gobiernos de izquierda y extrema izquierda, han laminado.

Comentaris

Gracias

Juan José Tenorio | 26/02/2019, 20:50

Me siento profundamente orgulloso y honrado de ser amigo de Antonio Camps Casasnovas y quien tiene un amigo como Antonio tiene un tesoro en la vida que debe cuidar.

Un orgullo

Antoni Camps | 26/02/2019, 22:11

El orgullo es mio. Es un placer tenerte como amigo. Y seguro que haremos cosas grandes a partir de ahora.
Un fuerte abrazo

Nos vemos

Luis | 26/02/2019, 22:18

Antoni eres un referente para mí por lo que me alegro del salto dado y suscribo todos los puntos de tu despedida. Yo también voy a tramitar la baja y nos vemos en VOX.
Un saludo.

rates

mollero | 27/02/2019, 19:29

Les rates feixistes abandonen el vaixell.

Eso

Jesús | 05/03/2019, 14:15

Fatxaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, vagooooooooooooooooooooooo, inútilllllllllllllllll, amb el que et pagam t'has passat tot es dia escrivint aquesta merda més falsa que Judes.

Se ponen muy nerviosos

Lorenzo | 05/03/2019, 22:09

Eres un crac Camps. Pones a los rojos de los nervios. Enhorabuena y adelante. Te sigo desde hace mucho tiempo y valoro profundamente tu trabajo y tu valentía.
Mi voto lo tienes y el de toda mi familia.

Afegeix un comentari
ATENCIÓ: no es permet escriure http als comentaris.
 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb