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El pisito de Armengol o la gran estafa (artículo publicado en el Diario El Mundo)

arg | 03 Desembre, 2016 17:40

“No hay caso”, repetía sin ocultar su nerviosismo, la presidenta Francina Armengol. “No he comprado un piso y no me he enriquecido. He dado todas las explicaciones por algo que al final no ha ocurrido”, insistía en su intento por dar por zanjado un tema que aún hoy plantea infinidad de dudas y cuyas sombras, lejos de ser aclaradas, siguen más oscuras si cabe.

La secuencia de los hechos, tal y como ha sido publicada, es la siguiente: El 23 de marzo de 2012, con un capital social de 3.006 euros, Joan Nadal, compañero sentimental de Francina Armengol, creó la sociedad Sant Crist 6, S.L. junto con su hermano, para la construcción y promoción inmobiliaria. Cinco días después, adquieren una casa señorial de origen medieval de cuatro plantas y 1.730 metros cuadrados, ubicada en una de las zonas más caras de Palma, muy cerca de la Iglesia de Santa Eulàlia y a unos escasos 200 metros de Cort. La finca se escrituró por un importe de 2,12 millones de euros y se financió la compra mediante la subrogación de una hipoteca que los anteriores propietarios, dos sociedades dependientes de Sa Nostra, tenían con la propia caja de ahorros.

El objetivo de la promotora de Joan Nadal era transformar el antiguo palacete en nueve pisos de lujo para su venta. Para ello solicitó una ampliación de la hipoteca por un importe total de 6,8 millones de euros. Hay que remarcar que todo esto ocurría en el año 2012, en plena crisis económica y financiera, cuando los grifos de los bancos estaban exhaustos y el crédito estaba totalmente restringido.

La operación inmobiliaria era de alto riesgo y BMN-Sa Nostra no estaba en situación de conceder un crédito tan grande y por una operación que en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria resultaba temeraria. Se requería, por tanto, vestir el muñeco. Era imprescindible dotar, aunque fuera de forma aparente, de una solvencia que la propia operación, en si misma, carecía.

Con este objetivo nuestra presidenta Francina Armegol, el propio Joan Nadal y el resto de su familia, firmaron reservas de compra sobre los futuros pisos previstos en la reforma del palacete y pagaron los correspondientes 3.000 euros que dichas reservas exigían. Conociendo el final de la historia, está claro que no había interés alguno en comprar ningún piso y solo se pretendía dotar de una aparente solvencia a la operación. De esta manera consiguieron que más de la mitad de los pisos tuvieran un compromiso de compra firmado, lo cual era una buena carta de presentación para que BMN-Sa Nostra se tragara, o se dejara tragar, el engaño y concediera así la financiación deseada.

A cualquiera que se le pregunte, le puede resultar chocante que el propio Joan Nadal, promotor de los pisos, se firmara y se pagara a si mismo un compromiso de compra de un piso que él mismo estaba promoviendo. Y también sorprende que Francina Armengol haga lo mismo, cuando lo más fácil es decirle a Joan Nadal, mientras están comiendo a la luz de un candil, que quiere un piso de la promoción y que se lo guarde. Tampoco tiene mucho sentido, si había interés real en comprar el piso, firmar una reserva de compra sin conocer el precio por el cual se iba a adquirir dicho piso. Son demasiadas, las circunstancias extrañas e inexplicables que rodean este caso y que solo tienen una explicación: toda esta trama se urdió, no para que la familia Nadal-Armengol viviera feliz y contenta en el mismo bloque de pisos en pleno centro de Palma, sino para, presuntamente, engañar a BMN-Sa Nostra y que ésta financiara la operación. No es extraño por tanto, que Francina Armengol negara cualquier participación en este fraude y que sólo lo reconociera obligadamente cuando se publicó el documento de reserva del piso en el diario El Mundo. Incluso, acaba de ser publicado un chat entre miembros de Podemos donde se dice, atribuyéndolo a fuentes del Govern, que este tema era una “gran pillada”. También la diputada Laura Camargo habla de que podrían sacar algo gordo a cambio de ser indulgentes con este tema. ¿Estará Podemos tapando las supuestas triquiñuelas de la presidenta Armengol?

En cualquier caso, y volviendo a la cuestión, no hubo, en ningún momento, al menos ésta es mi interpretación, intención alguna de comprar ningún piso. Todo había sido, presumiblemente, una triquiñuela para desfalcar al BMN-Sa Nostra. Se habían simulado unas posibles ventas para dar solvencia a la operación con el objetivo de engañar al banco. De hecho, ninguno de los que firmaron las reservas de compra, llegaron a adquirir después ninguno de los pisos de la promoción. Todo fue, o esto es lo que parece, una gran estafa.

Al final, BMN-Sa Nostra cayó, o se dejó caer, en la trampa perpetrada por el opaco promotor Joan Nadal y le concedió la ampliación de la hipoteca. Poco después, curiosamente, todos los firmantes de las reservas de compra renunciaron a ellas. Ni uno solo se quiso quedar con el piso que, un mes antes, tanto anhelaban y por el que, incluso, pagaron 3.000 euros para reservarlo.

Todo esto ocurría en el mismo momento en que el BMN pasaba por importantes apuros de tesorería y de deuda, y trascendía que el Banco Sabadell estaba negociando la compra del negocio en Cataluña y Aragón de Caixa Penedés, integrada en el BMN. Un mes más tarde Bruselas aprobaba un plan de reestructuración para que en 2017 el BMN redujera su tamaño un 40% y saliera a bolsa. Y se aprobó también la inyección de capital público de 730 millones de euros.

Este tipo de operaciones, como las que llevaron a cabo Joan Nadal y Francina Armengol, fraudulentas desde su inicio, son las que acabaron hundiendo nuestra caja de ahorros y el resto de cajas. De hecho, al final, la hipoteca concedida, acabó en manos del SAREB, el banco malo, con unas pérdidas millonarias para BMN-Sa Nostra.

Muchas cajas financiaron operaciones imposibles. Fueron engañadas o se dejaron engañar. Y esto es lo que explica que el gobierno central y Europa se vieran obligados a intervenir y a rescatar, con el dinero de todos, este tipo de entidades financieras, especialmente, para salvaguardar los depósitos de miles de pequeños ahorradores. Ha costado mucho dinero a todos los españoles, este tipo de operaciones promovidas por algunos empresarios desaprensivos.

Francina Armengol fue colaboradora necesaria en esta presunta trama. Podrá decir que lo hizo por amor y que no sabía lo que firmaba, pero la realidad es que con su acción ayudó al engaño y contribuyó, con su pequeño grano de arena, a la quiebra del sistema financiero y de las cajas de ahorro.

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